Gachas de avena (Porridge)

Desde hace algún tiempo estoy intentando evitar los típicos desayunos «comerciales».
Vamos, no quiero comprarme el paquete de galletas (de las que soy incapaz de comerme solo las tres o cuatro que se supone son una ración) o los cereales de caja (que vienen siempre saturadísimos de ingredientes en los que prefiero ni pensar).

Así que a veces me tomo un vaso de té con una tortilla al estilo japonés recién hecha.
Y otras opto por eso que ahora en todos los blogs de cocina llaman porridge, aunque yo tengo el recuerdo de que en las películas antes siempre lo traducían por gachas de avena. (¿Ahora en las pelis ya no sale? Es que me suena a algo del pasado.)
Pero en un ejercicio de pereza lingüística en casa les llamo simplemente avena, que ya se me entiende que tampoco es que me la vaya a comer a cucharadas, vamos.

De hecho, puestos a ser puntillosos y respetar la nomenclatura original, creo que el porridge así a secas se hace con harina de avena y lo que yo hago se llamaría rolled oats porridge.
Pero no me hagáis mucho caso, eh, que es solo la sensación que me han transmitido algunos blogs extranjeros e igual es un localismo o qué se yo.

He preparado la avena de varias formas, y creo que la que más me gusta es cociéndolos. Queda una textura más cremosa que me gusta más. Y tampoco se tarda tantísimo tiempo.
Si los voy a compartir con el peque añado un poco de leche fría para que se atemperen más rápido, porque a él también le gustan 🙂

Se pueden hacer sin cocción, simplemente con un remojo de varias horas.
Esto he encontrado que normalmente le llaman overnight oats, y si hacéis una búsqueda por internet veréis que hay quien se prepara unos vasitos muy vistosos con esa avena remojada, yogur y fruta fresca (u otros ingredientes).
Creo que pueden ser una fantástica opción si queremos que nos entren por los ojos y nos apetezca más… incluso si lo que en el fondo lo que realmente querríamos desayunar es un kilo de donuts.

Todo es cosa de probar, así que en esta entrada archivo las dos recetas juntitas.

Ingredientes (para 1)

  • 1/2 taza de copos de avena
  • 1 taza de leche (o agua, o yogur)
  • miel o azúcar (opcional)

Preparación


Al momento:

Cocemos los copos de avena en la leche, con una cucharadita de miel o de azúcar si lo preferimos, hasta que estén blandos.
Servimos inmediatamente, acompañándolos de frutos secos o trocitos de fruta fresca si nos apetece.

Con remojo:

Dejamos los copos de avena a remojo en una taza con agua la noche previa.
A la mañana los escurrimos y le añadimos leche o yogur natural al gusto.
Servimos, acompañándolos de frutos secos o trocitos de fruta fresca si nos apetece.



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