Natillas caseras (con huevos enteros)

Natillas caseras (con huevos enteros)

El otro día me encontré de repente con un montón de huevos.
Justo acababa de comprar cuando me trajeron un montón más de huevos de casa, y qué queréis que os diga, a huevos de casa nunca se les dice que no.
Entre unas cosas y otras no veía yo muy claro si nos daría tiempo a consumirlos todos, lo que sonaba a excusa inmejorable para preparar un dulce.

Lo primero que se me pasó por la cabeza fue hacer un queso chino utilizando las yemas y luego aprovechar las claras para preparar una bica blanca, pero con el lío que tuvimos en las últimas semanas la dificultad logística me superó.

Así que me decidí por preparar unas natillas… con huevos enteros.
Que sí, que las natillas lo típico es hacerlas solo con yemas, para que tengan ese precioso color, pero aparte de la estética ¿está realmente justificado el complicarnos la vida separando yemas y claras?

Me imaginaba que las natillas son un postre demasiado clásico como para que no haya variedades para todos los gustos, y que seguro seguro que no estaba inventando yo la pólvora.
Así que buscando por internet topé hallé la receta del blog Cocina con Ana, que era justamente lo que yo quería hacer.

El resultado es perfecto, la textura ideal para mi gusto, por lo que no he cambiado prácticamente ningún ingrediente (aunque, típico en mí, la he preparado a mi manera).
Eso sí, Ana tiene una versión en Thermomix, así que si la utilizáis os recomiendo sin duda que visitéis la receta en su blog 🙂

Ingredientes

  • 4 huevos grandes
  • 1 litro de leche
  • 200 g de azúcar
  • 80 g de maicena
  • 1 trozo de piel de limón
  • 1 rama de canela
  • canela en polvo para espolvorear

Preparación

Separamos un vaso de leche del total y desleímos la maicena en él.
Reservamos.

En una olla calentamos el resto de la leche, el azúcar, un trozo de piel de limón (previamente lavada y eliminando la pielecilla blanca interior que da sabor amargo) y una rama de canela.
Cuando esté caliente, preferiblemente antes de hervir, añadimos la leche con maicena y los huevos batidos.

Removemos con unas varillas.
Si mantenemos el fuego alto tendremos que remover continuamente, pero si lo bajamos es un poco más relajado.

Retiramos del fuego en cuanto adquiera una consistencia espesa.
Quitamos el trozo de piel de limón y la rama de canela, y servimos en un recipiente amplio o en varios individuales.
Si os gusta con una galleta blandita, mejor en individuales y se le ponéis una galleta maría encima. A mí me gustan más sin ella.

Esperamos a que se atemperen y luego refrigeramos al menos un par de horas, para que adquieran la consistencia adecuada.
Servimos con canela molida al gusto.



Deja un comentario