Ollas programables VS Slow cookers ¿SÍ? ¿NO? ¿Cuál?

Este año mi horario de trabajo es un tanto peor de lo que solía ser, así que una vez más me he vuelto a plantear el comprarme una olla eléctrica que me permita simplificar la elaboración del menú semanal.

No diré que no puedo vivir sin ella, porque hasta ahora me he apañado: organizándome el fin de semana para cocinar extra, hacer siempre de más para congelar por si acaso, dejar casi terminado el plato la noche anterior para luego solo tener que dar el último toque en el horno… y si todo falla filete a la plancha con ensalada de bolsa, que más rápido no se puede.
Pero este aparato lleva ya unos años tentándome con sus promesas de hacer todo ese proceso más sencillo y ahora finalmente he caído en la tentación.

Pero una vez tomada la decisión, resulta que hay como mil millones de aparatejos distintos ¡pero muy muy distintos entre sí!
Así que me he propuesto hacer un pequeño estudio teórico (que no una comparativa, pues no poseo varios de estos cachivaches), a ver si así acierto.

Lo primero es que me he encontrado con dos tipos de ollas eléctricas con una filosofía completamente opuesta:

Ollas (rápidas) programables:

¿Sabes lo que es una olla express? Pues básicamente lo mismo pero enchufándola a la corriente eléctrica. Así que cocina muy rápido y tienes la comida lista en un pispás.
Y se puede programar. Vamos, que tiene distintos programas seleccionables, así que muchas cosas bastará con darle a un botón porque ya tiene preconfigurada la temperatura y el tiempo y lo que haga falta.
Además que muchas parecen tener opción para diferir la hora a la que quieres que empiece, por si lo quieres dejar preparado previamente y que se cocine mientras no estás.

Ollas lentas:

O en inglés slow cookers, vamos, lo contrario que la anterior. Solo se parecen en que se enchufan a la corriente eléctrica.
Suelen ser sencillísimas, con dos o tres opciones de lentitud (no digo de velocidad, digo de lentitud, porque la opción “normal” es lenta, y la otra lentísima) y poco más, por lo que en general se pueden encontrar por precios más económicos (gran punto a su favor).
La mayoría no son programables en absoluto, aunque lo de diferir la hora de inicio se puede conseguir con un sencillo truco (luego te lo cuento).

¿Y yo de qué tipo prefiero?

Así a botepronto las dos me parecen opciones interesantes e incluso compatibles, dependiendo sobre todo del tipo de horario con el que nos manejemos.
Digamos que quieres perder poco tiempo haciendo la comida. 
Que llegas de trabajar y quieres hacer algo pero rápido para huír del dichoso filete vuelta y vuelta (o aún peor, ¡de los precocinados!). 
O que trabajas en casa y con las mil cosas que tienes que hacer normalmente llegas a prisa a todo, así que eso de solo darle a un botón para que se cocine sola mientras tú aprovechas para hacer otra cosa útil suena a gloria bendita.
Que haces la compra ese mismo día (los productos frescos recién comprados saben mejor, ¿verdad?) y no tienes tiempo para dejar algo preparado con antelación.
Entonces una olla rápida programable puede ser un gran aliado.
Digamos que al llegar del trabajo o de los recados quieres poder servirte la comida inmediatamente, porque incluso cocer unos macarrones se te hace eterno, pero por otro lado sí tienes tiempo para preparar la comida con antelación.
Que te organizarías mejor comprando los ingredientes el día anterior y empezando a preparar la comida en ese momento, en lugar de esperar al propio día para hacerla a toda prisa.
Que planificar el menú se te da bastante bien (o sabrías adaptarte a la planificación necesaria).
Que lo de tener un montón de botoncitos y estilos de cocinados, programas y demás te parece más propio de una nave espacial que de una olla.
Entonces una slow cooker se adaptaría como anillo al dedo.

¿Y de tamaño?

Pues aquí hay otra cuestión nada desdeñable, porque tampoco te encuentras los mismos tamaños en un caso y en el otro.

Las ollas rápidas son casi todas de tamaño familiar, con una capacidad de entre 5 y 6 litros.
Para una persona sola las veo muy desaprovechadas, a no ser que decidas hacer una cantidad amplia y repartirla a lo largo de varios días o congelar para más adelante.

Las ollas lentas tienen mucha más variedad de tamaños, la mayoría rondan entre los 2.4 y los 6.5 litros pero también las hay fuera de ese rango (aunque, la verdad, creo que incluso para una sola persona la de 2.4l sería práctica porque permitiría cocinar para un par de días o invitar a alguien a comer).
Como referencia comparto la fantástica tabla de crockpotting.es (web recomendadísima para información acerca de este tipo de ollas, por cierto).

Entonces, ¿cuál me compro?

Una vez que tenemos una idea un poco más o menos clara, es el momento de echar un vistazo a distintas ollas (y a sus precios, seamos realistas) y ver qué se cuece (jeje, chiste malo, ya lo sé) en tiendas como Amazon que nos permiten comparar con facilidad entre diferentes artículos.

Empecé primero con las ollas rápidas.

Una de las marcas que se ha ganado más renombre en el mercado es GM, que ha ido mejorando y modernizando sus modelos al ritmo del abecedario.
Así la última es el Modelo G, que ronda los 120€ (o más en la opción Deluxe), pero si prefieres ahorrar un poco siempre puedes optar por modelos más antiguos (en la tienda oficial tienen el Modelo D por la mitad de ese precio).

Claro que esta no es la única opción, hay muchas marcas (incluyendo clásicas marcas de pequeño electrodoméstico) que fabrican este tipo de ollas.
Quizás la que más me gustó de las que vi fue la Moulinex Cookeo. Aunque es más cara que la GM me gustó mucho más el panel de control, más sencillo y de aspecto muy intuitivo. Además que estéticamente me gusta más, que sonará de lo más superficial pero estas cosas también entran por los ojos.

Pero finalmente las descarté. Me parecieron enormes y aparatosas para una familia pequeña como la nuestra, y el no encontrar ollas de calidad y un tamaño razonable hicieron que me decantase definitivamente por la otra opción.

Así que a buscar ollas lentas.

Aquí la marca clásica (porque, ojo, no es un invento para nada nuevo, aunque en nuestro país no hay tradición de utilizarlas) es Crock Pot. De hecho mucha gente utiliza el término crockpot o slow cooker indistintamente.
Mi búsqueda en este aspecto fue muy reducida porque no arriesgué con otras marcas ya que no soy entendida (y no quería arriesgarme a comprar un producto de baja calidad).

Obviamente me fui directa a los tamaños que mejor se ajustaban.
La Crock Pot de 2.4 litros es la propuesta lógica para una mini familia como nosotros, y por solo 32€ lo cierto es que ni siquiera es una inversión arriesgada, vamos, que es un precio que anima a cualquiera a probarla.

La siguiente en tamaño es la Crock Pot de 3.5 litros, que venden desde 54€ (sí, sigue siendo más barata que el modelo antiguo de GM) y que para mí presenta un par de ventajas: una es que en ella podría preparar comida para dos días (guisos, estofados y otros platos que se recalienten bien) y la otra es que podría incluso cocinar un pollo pequeño en ella.

Hay tamaños mayores, podeis verlos aquí, pero para nosotros la de 3.5 resulta ser más que suficiente… y es la que me he comprado al final ^-^
Así que entre que no era una opción especialmente cara y que aproveché una oferta de Productos Reacondicionados de Amazon (y la olla que he comprado estaba, efectivamente, como nueva) el precio no me hizo dudar ni un momento y me he lanzado a darme el caprichito.
Sí, sí, en cuanto le coja el truquillo tendré que empezar a publicar algunas recetas en el blog, así que ya os contaré si me cunde tanto como promete.

Ah, eso sí, me faltaba hablaros del tema de la programación, que lo comenté antes.
Aunque algunas (pocas) ollas lentas digitales sí son programables la verdad es que no creo que merezca la pena pagar más por eso. Una olla lenta manual (ojo, las digitales no) se convierte en programable simplemente utilizándola con un temporizador para el enchufe. Simple y efectivo.
Yo me compré este en Amazon por 4.50€, aunque los puedes encontrar en cualquier ferretería.
Y a sacarle jugo al slow cooker aunque una no vaya a estar en casa para encenderla o apagarla.



2 pensamientos sobre “Ollas programables VS Slow cookers ¿SÍ? ¿NO? ¿Cuál?”

  • Mi primera olla lenta fue de la marca Sogo. La compré hace muchos años en una venta privada y de aquella aún no había mercado en España, así que no tenía donde elegir 🙂 ¡Pues ahí sigue como una campeona!

  • Sogo. Ni siquiera he oído hablar nunca de ella. Ves, ¡de marcas no tengo ni idea!

    La verdad es que conseguí esa olla de 3.5 litros por un precio excelente en Amazon (28€) y con la confianza de que si no me convencía podría devolverla, así que tampoco me compensaba el investigar marcas alternativas.
    Ahora empiezo a aprender algo; si algún día necesito reemplazarla o adquirir otra seguro que estaré más informada 🙂

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